Agustín Cárdenas, un escultor cubano con raíces en el surrealismo, solía utilizar madera y mármol, canalizando los espíritus de Brâncuși, Moore y Arp. Sus obras muestran un dominio de la forma y el espacio: formas suaves y orgánicas que parecen fluir y entrelazarse sin esfuerzo. Sus esculturas son cálidos susurros de amor y misterio, que invitan al espectador a una comunión serena y onírica con el mundo material.