Alfréd Réth, pintor húngaro, fue un viajero de corazón que absorbió la esencia del renacimiento italiano y la vanguardia parisina. Fusionó la influencia postimpresionista de Cézanne con la audacia estructural del cubismo, incursionando a menudo en la exótica espiritualidad del arte hindú. Sus lienzos irradian una síntesis visceral del modernismo europeo con un trasfondo de misticismo oriental.