Anthony van Dyck, pintora y grabadora flamenca del Barroco, dominó la pintura al óleo, la acuarela y el grabado, influenciada por Rubens y su estancia en Italia, Flandes e Inglaterra. Empleó pinceladas fluidas, una iluminación dramática y composiciones elegantes, redefiniendo el retrato con sofisticación y profundidad psicológica. Sus obras irradian gracia, dignidad y una conmovedora humanidad, capturando tanto el esplendor como la vulnerabilidad de sus modelos.