Barry McGee utiliza la pintura y el grafiti como sus principales medios de expresión, inspirándose en su amplia experiencia en el arte callejero y como pionera del movimiento Mission School. Emplea patrones geométricos llamativos, materiales reciclados y motivos repetitivos que evocan entornos urbanos y comunidades marginadas. Sus obras transmiten un vibrante sentido de comunidad, resiliencia y la poesía, a menudo olvidada, de la vida cotidiana en la ciudad.