Corita Kent, una innovadora serigrafista con experiencia como monja progresista y artista, fusionó sin miedo la espiritualidad con el activismo. Sus serigrafías rompen la barrera bidimensional, entrelazando imágenes vibrantes con temas sociales y religiosos. Su trabajo irradia esperanza y aboga por el amor y la tolerancia en tiempos turbulentos.