Edward Quinn, un fotógrafo irlandés, inmortalizó el fascinante glamour de la época dorada de la Costa Azul con un estilo sincero y espontáneo. Su lente capturó la opulencia relajada de los íconos, combinando la estatura de sus sujetos con una humanidad íntima. Sus imágenes evocan una elegancia alegre, pero vibran con una narrativa vibrante y tácita de las luminarias de la época.