Eva Hesse, escultora estadounidense de origen alemán, revolucionó el uso del látex, la fibra de vidrio y los plásticos, rompiendo con los límites del minimalismo de los años 60. Manipuló estos materiales poco convencionales con un toque orgánico, impregnando sus obras de una sensación de vulnerabilidad cruda y una íntima conexión humana. Sus esculturas resuena con una emoción cautivadora, capturando la fragilidad de la existencia.