Mi primera experiencia en el arte fue en mi infancia. Al principio solo dibujaba caras. Luego, retratos. A la gente que me rodeaba le gustaba lo que hacía. Al crecer, comencé a dibujar retratos por encargo. Luego, intenté dibujar paisajes con lápices de colores. Me gusta el realismo en las pinturas. En mis obras, trato de transmitir no solo el color, sino también el aroma de las flores, la frescura del aire y los sentimientos cálidos.