Naty Pop se dedica principalmente a la pintura, con una formación profundamente influenciada por el arte sacro y una trayectoria que también abarca la ilustración infantil. Su técnica oscila entre lo figurativo y lo simbólico, combinando detalles realistas y decorativos en pequeñas composiciones meditativas o en obras más grandes y ambiciosas. En sus temas, a menudo mujeres y animales, transmite una poética onírica y melancólica, capaz de evocar emociones silenciosas de fragilidad, un deseo de libertad y una delicada fuerza interior.