Paul Feiler trabajó principalmente con óleo sobre lienzo, inspirándose en su herencia alemana y su vida en Cornualles. Experimentó con formas geométricas abstractas, utilizando colores luminosos y composiciones estructuradas para explorar la luz y el espacio. Sus obras evocan contemplación y serenidad, invitando al espectador a adentrarse en reinos meditativos y trascendentes.