Renée Portocarrero, afamada pintora cubana, surgió del vibrante tejido cultural de La Habana. Utilizó colores explosivos y una mezcla de surrealismo y cubismo, creando con destreza formas voluptuosas y paisajes urbanos fantásticos que evocan una atmósfera tropical y sensual. Su arte irradia una intensa emoción, capturando el espíritu conmovedor y el ritmo rítmico de su tierra natal.