Rockwell Kent se dedicó principalmente a la pintura, inspirándose profundamente en su espíritu aventurero y sus experiencias como marinero y viajero. Empleó formas audaces, contrastes dramáticos y un estilo modernista para capturar la belleza sublime de paisajes remotos. Sus obras evocan una profunda sensación de asombro, soledad y reverencia ante el poder de la naturaleza.