Romuald Cormier destaca por su profundo apego al clasicismo y al neoclasicismo. Su técnica, sencilla y directa, hábilmente aplicada, está en sintonía con los valores de estas corrientes. Explora, a través de su obra, una estética refinada, que combina precisión técnica y profundidad emocional. Aspira a perpetuar el legado de los grandes maestros mientras desarrolla su propia voz artística. Su búsqueda es un reflejo de los valores humanistas, cuyo objetivo es unir, en lugar de individualizar.