Reyku trabaja con arcilla de secado al aire y tiene una formación artística que comenzó con la pintura y el dibujo, pero que la llevó a la escultura. Su técnica se caracteriza por un modelado meticuloso sobre lienzo, inspirado en las estructuras de la ingeniería mecánica y las texturas cotidianas. Con un estilo único, transforma conceptos abstractos como la motivación, la procrastinación y la fuerza de voluntad en formas tangibles. Sus obras transmiten esperanza y la confianza de que "todo saldrá bien al final".