Thomas Downing, un pintor estadounidense, aprovechó la trascendencia del color y la forma en la era de la posguerra. Al frente de la Washington Color School, creó círculos concéntricos con el método "dip-and-drip", invocando precisión y ritmo. Sus obras palpitan con un dinamismo vibrante, invitando a los espectadores a estados meditativos de contemplación y resonancia emocional.