Flota sin peso,
como un suspiro que olvidó caer.
El azul la nombra,
la envuelve,
la deshace en agua lenta,
en hilo,
en memoria.
No hay suelo,
no hay cielo:
solo un instante sostenido
entre lo que fue
y lo que todavía no existe.
Y en ese silencio,
tan leve,
tan profundo,
aprende a ser otra.