Es un bloque macizo de poliuretano tallado y pintado a mano.
En esta escultura mural en volumen, he representado una figura femenina fundida con las olas, en un diálogo silencioso entre cuerpo y océano. Tiene gran carga poética y visual, que invita a conectar con la serenidad, la fertilidad y la potencia transformadora del agua.
La Mar, en femenino, como fuente fecunda e inagotable de vida.