Pinto paisajes habitados o solitarios.
La ensoñación, lo no evidente, lo aparente se imponen sobre lo real. Mis cuadros interpelan
al espectador. ¿qué veis?, ¿qué creéis?, les digo.
Ellos completan la obra, no creo en la unidireccionalidad del discurso pictórico: los artistas
mostramos, nos ven, sienten, se emocionan, opinan, nos juzgan. Está bien que así sea.
Silencio, misterio, alegría, éxtasis... son palabras que siento que acompañan a mis cuadros.