En esta obra, plasmo la pasión y la intensidad de la música argentina a través del bandoneón, un ícono del tango. Utilizo colores vivos y contrastantes, propios del fauvismo, para capturar la vibrante energía que emana este instrumento. A través del color deseo transmitir el movimiento y la emotividad del músico, sumergido en su arte. Es una celebración de la cultura, un tributo al poder emotivo de la música en nuestros corazones.