Esta obra sugiere un viaje, un tránsito entre la vigilia y el descanso. Sobre esta superficie, emergen pinceladas blancas de volumen tangible, casi flotantes, que parecen suspiros o fragmentos de memoria suspendidos en el tiempo. La obra invita a perderse en una atmósfera etérea, donde lo físico y lo onírico se entrelazan. Sueño habla del deseo de paz, del recuerdo difuso y de la calma que llega después del caos.