White
Acrílico, Óleo en Lienzo
39x39in
Francia
Los materiales que utilizo —generalmente textiles recuperados— ya llevan dentro tensiones, cansancio, un recuerdo. No se dejan moldear: se resisten, se me escapan, mantienen su propio rumbo. Hay que negociar con ellos. En cuanto se fijan al soporte, algo se pierde. Constreñido, el material ya no se mueve. Se aplana, privado del impulso que lo animaba. Su presencia permanece, pero como suspendida.
Aquí es donde entra el color. Actúa como revelador. Con el color, las fibras se desprenden visualmente del fondo, ganan profundidad, parecen elevarse y moverse. Lo que parecía congelado recupera su intensidad y comienza a evolucionar en el espacio. No se trata de representar nada, sino de transfigurar lo que ya está ahí. El color no crea ninguna forma. Desvía la mirada, revela una profundidad, una energía, un movimiento ya latente. A través de él, lo que parecía inerte cobra vida.