Se reza y se paga para que la Virgen de la Infinita Avaricia bendiga la pesca. Una devoción ciega que solo sueña con la máxima ganancia, sin reparar en la sobreexplotación que deja tras de sí. La fe se convierte en mercancía, la devoción en cálculo, y la codicia, en sacramento.
Materiales: Madera, vidrio, papel, laca, acero y escayola
Dimensiones: 45 × 97 × 20 cm