“Pamela” retrata a una mujer sosteniendo con suavidad una pamela que parece resguardar sus pensamientos del mundo. La acuarela, con su fluidez transparente, convierte la escena en un suspiro detenido: un instante donde la fragilidad y la fortaleza se entrelazan. La figura, aunque anónima, evoca la búsqueda íntima de un refugio propio, un espacio donde la memoria, el deseo y la calma conviven en silencio