Cada hombre es una isla. Y esta isla es como una roca esculpida que representa el "ego" de Salvador Dalí de una manera desenfadada.
La composición es triangular, pero así como las rocas de la naturaleza nos sugieren formas, aquí nos sugieren un elefante, una cachimba, una pista ascendente, un bastón en alto, y la efigie de Dalí.