Esta obra tiene la energía vibrante y valiente de junio.
Los colores se despliegan en vertical como una bandera líquida: se mezclan, se tocan, se superponen, recordando que la identidad nunca es rígida, siempre es movimiento.
En conjunto, la obra transmite orgullo, diversidad y resistencia: una celebración del mes LGBTQ desde la emoción y no desde el símbolo literal. Es color convertido en voz.