En esta pieza, canalicé una energía cruda y primitiva, mezclando acrílico, gouache, tinta y manchas para expresar un ritmo interno y orgánico. Quise capturar la fuerza del impulso vital y la transformación constante, generando un diálogo entre movimiento y estructura. Esta obra llena el espacio con una intensidad vibrante, invitando a quien la observe a descubrir su propia interpretación y despertar la emoción profunda.