La fotografía enmarca el objeto contra un fondo negro, lo que acentúa su carácter escultórico y lo separa de su función cotidiana.
La madera, con sus marcas y texturas, conserva la memoria de lo artesanal, mientras que la fragmentación introduce un lenguaje contemporáneo y artístico.
El resultado es un objeto que ya no es calzado, sino símbolo: habla de transformación, de la capacidad de reinventar lo tradicional para darle un nuevo sentido.