En forma de toro, aparece majestuoso el Dios de la lluvia TLÁLOC.
Toda la obra está envuelta en una bruma compuesta de pigmentos metalizados, y tonos que nos recuerdan en todo momento al poder del agua.
Olé, pigmentos, spray, acrílicos, polvo de mármol, etc... Una mezcolanza de elementos pictóricos se diluyen entre sí para crear esta obra íntima y profunda.
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