Cuando el día se rinde, ese instante en que el día se incendia antes de apagarse. El sol se abre como una flor intensa, marcando el fin de un ciclo y el inicio de otro.
Los colores vibran, se enfrentan y se abrazan, como emociones al caer la tarde. Para mí, el atardecer no es una despedida, es una transformación: la certeza de que toda luz que se oculta, vuelve a nacer.