En esta obra trabajo la fisura como un punto de apertura. Pinto desde la materia y el contraste, dejando que el color y el gesto construyan un espacio donde la ruptura no es final, sino inicio.
La línea central atraviesa la superficie como un canal vivo, una grieta por donde emerge otra energía, más profunda y transformadora.
Para mí, esta pieza habla del momento en que algo se quiebra y, en esa fractura, aparece una nueva posibilidad.