En esta obra, he plasmado la dualidad de la imperfección y armonía. La cera, con su calidad táctil, captura la esencia de lo transitorio, cada panel reflejando una historia única. Es un tributo a la belleza de lo inacabado, un mosaico de sentimientos y tiempo. Su presencia en un hogar infunde una energía acogedora, una invitación a contemplar y encontrar significado en la imperfección de cada día.