León Ferrari empleó la pintura como su medio principal, evolucionando desde una formación de artista conceptual para desafiar las hegemonías. Sus obras, marcadas por yuxtaposiciones provocativas y críticas mordaces, utilizan mordaces metáforas visuales para confrontar estructuras de poder y dogmas. Su arte vibra con resistencia, su corriente emocional es una potente mezcla de indignación y tristeza, que incita a los espectadores a entablar un diálogo sobre las injusticias sociales.