Othon Friesz, una destacada pintora de Le Havre, se sumergió en la vibrante pintura al óleo, inspirándose en su herencia francesa y su formación académica. Adoptó pinceladas audaces y colores vivos y expresivos, característicos del fauvista, plasmando sin temor escenas en composiciones dinámicas. Sus obras irradian una energía vivaz, transmitiendo la exuberancia y la apasionada intensidad del arte de vanguardia de principios del siglo XX.