Rosa
Una ventana se abre hacia la ciudad patrimonial, donde los rojos dialogan con los duraznos y los verdes capturan la luz viva del día. La ciudad respira, bañada por el pulso de la vida, y se presenta enmarcada en un instante de velocidad contenida. En su centro, una rosa se pliega sobre sí misma: síntesis del movimiento, del tiempo y de la memoria, girando hacia su propio interior como si guardara el secreto de la ciudad que la rodea.