Esta obra en concreto tiene un contexto histórico-social (el de Cuba), en síntesis, la preocupación central es evocar un estado de supuesto de desplazamiento, desprendimiento (“Desarraigo”), que alude a la condición de migrar.
Se usa como recursos simbólicos, el agua, una nube, y la piedra (en este caso un cubo como figura). La nube habitualmente la uso como símbolo de libertad, ascendencia, espontaneidad y trascendencia.