Esta obra nace del deseo de representar la fusión entre el ser humano y la naturaleza como una sola entidad viva, antigua y sabia. No buscaba representar a una persona concreta, sino ese momento en el que dejamos de estar separados del mundo y volvemos a ser parte de él.
Es una manera de recordar que, aunque lo olvidemos, venimos de la tierra... y seguimos siendo tierra. Somos raíces, corteza, silencio…
vida que brota desde adentro.