En la ladera de Cotacachi, Kaya Yarina cierra los ojos y se entrega a un legado. Su anako, el cinto, las manillas de coral, todo habla de una fuerza heredada. Con los ojos cerrados, no solo descansa: reconoce su poder. Es el momento en que la tradición y el futuro se encuentran. Si esta obra acompaña tu espacio, sentirás la fuerza discreta de un camino que ya comienza.