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Otras obras de Antonio Cotecchia
Detalles de la obra
- Técnica : Óleo, Pintura en spray en Lienzo
- Otros detalles : Obra estirada sobre bastidor. Lista para colgar. Enmarcación bajo pedido.
- Dimensiones : 23,6x23,6in
Acerca de la obra
Layla es la noche. La noche donde todo es más silencio y todo se percibe con más intensidad.
Los sonidos que vienen del interior se convierten en bandas sonoras de pensamientos que nos hacen ir más allá de la forma y nos convertimos, soñamos, en partículas de energía, disolviendo materia, aire y alma.
Los sonidos que vienen del interior se convierten en bandas sonoras de pensamientos que nos hacen ir más allá de la forma y nos convertimos, soñamos, en partículas de energía, disolviendo materia, aire y alma.
Antonio Cotecchia
Italia
Credenciales
- Ganador de premio
- Trabajo a comisión
« Cada composición es una historia que puede leerse entre las expresiones de los muchos personajes representados y las uniones de las figuras que se entrelazan. »
Antonio Cotecchia, conocido como Kotè, es un artista italiano que trabaja en la intersección de la pintura, el sonido y el espacio urbano. Su investigación parte de la fusión de técnicas tradicionales y lenguajes contemporáneos, desarrollando un estilo que entrelaza influencias expresionistas, cubistas, futuristas y pop.
En el centro de su obra se encuentra el rostro humano, entendido como un umbral: una superficie transitable donde coexisten la identidad visible y la dimensión interior. Sus obras se convierten en espacios narrativos estratificados, donde símbolos, fragmentos y visiones construyen un profundo diálogo con el espectador.
Desde el lienzo hasta el espacio público, su práctica se expande hacia intervenciones urbanas que transforman los lugares en experiencias compartidas, activando conexiones entre individuos y comunidades.
Para Kotè, pintar significa visibilizar lo que normalmente permanece oculto: emociones, energías, posibilidades. Un proceso de transformación que invita al espectador a reconocer su propia singularidad.
En el centro de su obra se encuentra el rostro humano, entendido como un umbral: una superficie transitable donde coexisten la identidad visible y la dimensión interior. Sus obras se convierten en espacios narrativos estratificados, donde símbolos, fragmentos y visiones construyen un profundo diálogo con el espectador.
Desde el lienzo hasta el espacio público, su práctica se expande hacia intervenciones urbanas que transforman los lugares en experiencias compartidas, activando conexiones entre individuos y comunidades.
Para Kotè, pintar significa visibilizar lo que normalmente permanece oculto: emociones, energías, posibilidades. Un proceso de transformación que invita al espectador a reconocer su propia singularidad.